Casa Fuster: En busca de un sueño


Es una tarde de cálido sol, como es habitual en la Habana, Cuba. Nos desplazamos por la 5ª Avenida de la capital, donde vamos contemplando mansiones de estilo francés con añosos árboles, prados, jardines muy bien cuidados. Muchas de estas mansiones están hoy convertidas en Embajadas. Pasamos por el Club Habana, lugar de reuniones de empresarios. Proseguimos la marcha y siguen desfilando estas grandes y elegantes casas, con sus peculiares particularidades,  sus parques, que las hacen recordar la construcción de antaño, tan poco comunes en las grandes capitales, donde se han impuesto los  edificios de departamentos y oficinas que no tienen ningún romanticismo, ni historia.

Sigue el tour por esta bella avenida, conocemos Siboney y las explicaciones de un excelente anfitrión y buen conocedor de Cuba y en especial de La Habana, José Carlos de Santiago, Editor- Propietario del Grupo Excelencias.

Cocodrilos amistosos, cangrejos,  gallos y  sirenas

De pronto doblamos hacia la derecha, en el extremo Oeste  de La Habana, en Calle 226, esquina 3ra.A, Jaimanitas y nos encontramos con algo alucinante, mágico, asombroso,  irreal, donde acechan cocodrilos amistosos desde escondrijos de agua y monte. Lo acuático y lo terrestre se mecen, suspendidos en un medio que prescinde de la ley de gravedad. Sensuales sirenas y monumentales cangrejos coexisten con gallos, guajiros, palmas y caballos típicos del campo cubano. Muros ondulantes y multicolores, componentes de una mitología escapada de la imaginación de José Antonio Rodríguez Fuster, que pueblan las fachadas de Jaimanitas.

La perplejidad se apodera de uno, algo tan bello, imaginativo, único que sólo se ve muy  rara vez o más bien, en una sola y única ocasión. Es la imaginación, creatividad, en su máximo esplendor.

Casa-taller: Fusterlandia

Desde la casa- taller se ha ido construyendo un urbanismo caprichoso, una especie de “Fusterlandia”, onírica e increíblemente  devenida realidad. Allí, los volúmenes imposibles de los sueños se hacen posibles, se pueden observar y palpar. Pareciera que uno transita por el País de nunca Jamás… hasta que nos sorprende la certeza de que es un viaje al centro de nosotros mismos y al corazón de un país muy real: Cuba.

Construcción de Jaimanitas

Fuster empezó desde muy joven a construir la locura de Jaimanitas. Los que lo conocen desde años dicen que ya desde medio siglo atrás escuchaban sus ideas descomunales de proyectar a escala de hábitat urbano toda la flora y fauna peculiares que iba construyendo en su imaginación y después volcaba al barro y lienzo. Luego, cuando pudo ver de cerca el Targu Jiu de Brancusi y la Barcelona de Gaudí, se dio cuenta  que su locura era realizable. En esa época escaseaban los recursos, pero Fuster fue dando vida igualmente en el barro, lienzo y papel a la legión de personajes asombrosos que luego irían a poblar sus barrios urbanos. Igualmente, fue fabricando muebles y casas de cerámica que podrían considerarse maquetas de los barrios por construir, a veces dispuestas en arreglos modulares, como en la expo “Mi ciudad” de 1987.

Nueva Cerámica Cubana

En la Escuela para Instructores de Arte, Fuster asimiló los mejores conceptos y técnicas del arte. Luego como todo artista verdadero rompió a conciencia con todos ellos.  En el  Taller Cubanacán tuvo la suerte de compartir con los mejores ceramistas del país, que luego iría a forjar La Nueva Cerámica Cubana, de características escultóricas. Confiesa: “A casi todo el mundo le pedí prestado”, pero mano en mano con Picasso y Gaudí  y lo más importante, tropicalizando, “fusterizando” exitosamente los aportes de esos maestros.

Ruptura y construcción

Fuster se mueve a ritmo del país. Al “antes” y el “después” de su obra los separa como la historia de la Cuba revolucionaria, el Período Especial. Fue alrededor de 1994 que comenzó  el ambicioso Proyecto Jamainitas. Se fue haciendo el plan con los fondos y la imaginación exclusiva de Fuster y el entusiasmo y esfuerzo de los vecinos. Así se iba abriendo paso lo nuevo que a  la vez ganaba aceptación. Con asesoramiento técnico crece y se multiplica este milagro de simbiosis improbable de “campo urbano” o “ciudad rural”, como lo llama Fuster.

No existe nada puro en la naturaleza

Fuster nunca trazó una línea rígida entre el artesano y el artista. Rechazó la dicotomía entre lo “puramente” utilitario y lo “puramente” estético, sabiendo que no existe nada en su estado puro en la naturaleza. Sus tránsitos por los adornos, la cerámica “utilitaria” y los muebles siguen sustentando su obra artística.

“El Olimpo de los Cinco”

El artista- creador  cree en el compromiso como parte esencial del ser humano. De ahí que se implique tanto en cualquier proyecto que emprende.  De ahí su firme e invariable apoyo a la Revolución, sin graduaciones, ni excusas  ni justificaciones. No requiere movilización: él solo concibió y ejecutó “El Olimpo de los Cinco”. Esto porque sus compromisos son raigales: él es sus compromisos.

Importantes intelectuales hasta gente sencilla

 José Fuster tiene muchísimos amigos, desde importantes intelectuales hasta gente sencilla. Él contempla la amistad como un valor humano fundamental, libre de barreras  sociales, nacionales y otras. Defiende a sus amigos a capa y espada y le duele que cualquiera de ellos se aleje. Es el tipo de persona que todos quisieran tener como socio, al que siempre se puede acudir, confidenciarle algo. Es el paradigma de la amistad. Sólo que nunca se le puede derrotar en el ajedrez.

Y como suele sucederles a todos los artistas, los inicios de Fuster no fueron nada de fáciles. Se enfrentó con contratiempos laborales, familiares, sociales que opacaban su obra e imaginación. No obstante Fuster viene de una recia casta especial y portadora de arraigada fe. Su padre y tíos carpinteros como Jesucristo y su madre devota de San Lázaro.

Fuster siempre contó en los buenos y malos momentos con su extendida familia, que siempre fueron su soporte en tiempos difíciles. Sus entrañables lazos familiares también se transparentan  en sus obras, especialmente aquellas que reúnen a varios personajes,  como las “últimas cenas”.

Guajiro de costa y aprendiz de artista

El artista se autodefine en términos sencillos, como guajiro de costa y aprendiz de artista. Pero su modestia sincera, no le impide algún que otro estallido como “hombre espectáculo” de envidiables dotes histriónicas. Puede que sea un chiste al vuelo,  o hipnotizarnos con la misma efectividad con que la vista de un monumental rincón de Jaimanitas nos deja un rato sin aliento.

A través de los años  José Fuster se ha especializado en convertir mucho más que el milagro en barro. Se ha hecho diestro en artilugios para introducirnos en su mundo mágico y allí someternos a todo tipo de estremecimientos, emociones, sensaciones y todo tipo de asombros inolvidables. Esta visita que hacemos a Jaimanitas significa para nosotros un antes y un después. Todo lo que vemos, se nos queda grabado para siempre.

Lado alegre de las cosas

Al artista-escultor se le ha llamado cronista de su tiempo, en narraciones que reseñan su forma personal de mirar lo cotidiano. Las crónicas de Fuster miran sobre todo el ángulo alegre de las cosas, como todo lo que pasa por su retina y que su mente recrea. Aplica su mayor recurso mágico cuando nos muestra las aristas alegres que solemos pasar por alto en cada aspecto del vivir, y al cabo, nos propone su prisma alternativo para mirar las cosas… y para vivir.

Biografía de José Fuster

El artista nació en Caibarién, Villa Clara, Cuba el 6 de Agosto de 1946.

Pintor, dibujante, ceramista, escultor y grabador.

Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Realiza estudios en la escuela para Instructores de Artes (1963-1965).

Se inicia en el taller de cerámica Cubanacán.

Ha realizado ilustraciones para diversas publicaciones.

Ha participado en numerosos eventos y simposios internacionales.

Ha recibido numerosos premios y menciones tanto en Cuba como en el extranjero.

Fue condecorado con la Distinción por la Cultura nacional en el año 1996.

Recibe el reconocimiento “Gitana Tropical” otorgado por la Provincia de Habana en 2005.

Recibe premio por la Obra de la Vida, de parte de Fondo Cubano de Bienes Culturales en 2008.

Desde 1994 desarrolla el Proyecto Comunitario LA ALEGRIA DE VIVIR, en su comunidad Jaimanitas.

Ha expuesto ininterrumpidamente desde 1967 tanto en Cuba, como en Estados Unidos, París, Londres, Nueva York,  España, Oslo,  Estrasburgo, Italia, Chile e Isla San Martin. Aparte de estas exposiciones ha participado en numerosas muestras colectivas en muchos países.

6 Comments

  1. Trinidad dijo:

    Preciosa muestra de arte, un lugar digno de conocer.

    Saludos,

    • Ablturismo dijo:

      Mil gracias por escribir Trinidad. Sí es un lugar único y un
      artista espectacular, creativo, maravilloso, su obra trasciende e involucra a mucha gente.
      Un abrazo

  2. MARISOL MONJE dijo:

    Que maravilla de sueño que bueno que lo puedo conocer a través de este artículo y sus fotos jamás habia visto tanta creatividad junta.Es maravilloso y alucinante…Gracias por darlo a conocer. Felicitaciones!

    • Ablturismo dijo:

      Gracias a ti por ver y leer este alucinante artículo de un artista excepcional. La visita a su casa fue una de las cosas más lindas y novedosas que he visto.
      Un abrazo.

  3. Magdalena dijo:

    Precioso lugar, con esos mosaicos tan bonitos. Realmente Cuba es única!!

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