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Cuando las viñas del Valle de Colchagua cierran sus puertas a los visitantes, Viña Neyen abre sus instalaciones para que los turistas descubran el Espíritu de Apalta.
Proceso de Vinificación
Este circuito enoturístico comienza con el recorrido por viñedos que dan origen a este vino, con parras centenarias del siglo XIX. Visitando luego la bodega, completamente iluminada, y que da vida a uno de los escenarios más bellos y mágicos de la noche Colchagüina. En su interior de manera amena y didáctica los visitantes conocerán el proceso de vinificación de Neyen, hasta llegar al momento más solemne de la velada: la degustación de este vino ultra Premium, donde en plenitud se manifiesta el Espíritu de Apalta.
Este panorama imperdible se ofrece todo el año, de lunes a domingo, en idioma español, inglés y francés. Y se reserva con sólo un día de anticipación al mail tours@neyen.cl
¡Una manera diferente de disfrutar de uno de los mejores vino del país, y de la magia de este reconocido valle vitivinícola !

Viña Neyen
Neyen de Apalta es el perfecto ensamble de tradición y modernidad que ha marcado a fuego la historia de la viña. Fundada en 2002 por la familia Rojas, remonta sus orígenes a fines del siglo XIX como una de las pioneras de la zona.
Historia
En un rincón excepcional del valle de Colchagua se urde la historia de Neyen de Apalta. La herradura de cerros que ha dado notoriedad a este terruño bañado por el río Tinguiririca, el sol y los influjos de la Cordillera de la Costa, cobija a esta viña que atesora una riqueza de letras tintas.
Corría 1890 cuando incipientes parras de Carmenere y Cabernet Sauvignon estrenaban las cualidades de este micro valle, instaurándose como la viña más antigua de la zona. Por años, sus frutos abastecieron favorablemente a los productores del valle.

Profundas raíces y equilibrio natural
Las vides de Carmenere y Cabernet Sauvignon plantadas en 1890 entregan hoy excelentes frutos gracias a sus profundas raíces y equilibrio natural, cosechando toda la riqueza y elegancia del paso de los años.
Con el apoyo y experiencia de nuestros asesores, Patrick Valette y Eduardo Silva, buscamos un vino único que difunda el alma de esta tierra, de la restaurada bodega y del valle. Su nombre en mapudungun, Neyen representa el espíritu, aquel espíritu de Apalta que con dedicación intentamos conquistar en cada una de nuestras añadas.

Neyen y Apalta
Fue en 2002, en el pie de monte y sus faldeos, que tomó vida el proyecto vitivinícola que llevó a Raúl Rojas y familia a disponer de las 125 hectáreas que dan forma a Neyen, luego de más de tres décadas bajo su propiedad y en momentos en que Apalta se iniciaba como origen de prestigio en la escena vitivinícola mundial.
La búsqueda de un gran y único vino los incentivó a encontrar la mezcla que mejor representara las virtudes de este valle. Nuestro Neyen, espíritu en lengua nativa, debía reflejar los siglos de existencia y el alma de este particular terroir de Apalta. Esas mismas parras que comenzaron a hilar nuestra historia, se transformaron en el pilar de un vino de alto nivel.
Pequeño Valle y Gran Espíritu
Fieles a nuestro concepto nos propusimos recuperar la bodega que por décadas fue testigo del potencial de este pequeño valle, pues estábamos seguros que entre sus deterioradas paredes habitaba el espíritu de la viña.
Hasta este lugar llegan las uvas que han capturado el carácter de esas primeras parras ofreciendo intensos aromas de frutas rojas, especias y una boca redonda, persistente y expresiva; una imagen de las bondades de éste, su particular hogar.

El Viñedo
Nuestros viñedos gozan de una ubicación privilegiada dentro de la herradura del valle de Apalta: un pequeño valle próximo a la Cordillera de la Costa que resguarda de las brisas que irrumpen por el cañón del río Tinguiririca desde el Oeste.
Las viejas parras plantadas en alta densidad (1.5 x 1.0 mts.) y un sistema radicular que permite privarnos de riego, dieron fruto por muchos decenios abasteciendo a los productores vecinos. En la actualidad, 30 hectáreas originales de Carmenere y Cabernet Sauvignon recuperan el valor centenario de estas tierras cuya vocación fue y será la producción de vinos al más alto nivel.
Condiciones del terroir
En las últimas décadas y con la motivación siempre latente de expresar este espíritu, nos hemos expandido a las laderas con plantaciones de Cabernet Sauvignon, Carmenere, Syrah y Merlot que totalizan 125 hectáreas.
Las condiciones propias de nuestro terroir radican en un clima mediterráneo semiárido, suelos graníticos y una gran amplitud térmica entre el día y la noche, aptitudes que permiten una madurez más tardía y granos de mayor equilibrio y elegancia.

La Bodega
Al segundo año de iniciado este proyecto vitivinícola, la bodega más antigua del Valle de Apalta se convirtió en el hogar de Neyen. La construcción de adobe que data de 1890 fue sometida a un proceso de recuperación a fin de valorar el lugar donde antiguamente se elaboraban y guardaban caldos, según reseña literatura de la época.
Se rescató una serie de elementos originales como pilares de madera, muros y pircas con el fin de integrarlos a un modelo simple y funcional. El resultado fue un bodega gravitacional con una sala para 600 barricas y otra con cubas de distintas capacidades, además de mesanina de selección y bibliotecas de vino que resguardarán diversas añadas de Neyen.
En una fase posterior, se encargó a el arquitecto Jorge Swinburn la construcción de una bodega aledaña que respetara el entorno y paisaje de Apalta.
Se erigió un volumen de bloques de hormigón y hierbas secas con capacidad para 170 mil litros.
La obra final es resguardada por antiguas puertas de pino oregón rescatadas de la bodega original, cuyos detalles se incorporan al paisaje de la región y permiten representar fielmente el alma de Neyen de Apalta.

Bosque virgen y fauna nativa
El entorno de bosque virgen y fauna nativa complementa el escenario natural de este recinto de 1.300 héctareas que concentra lo mejor del valle y dota de una personalidad única a un gran vino como Neyen de Apalta.
Cómo llegar: Camino Apalta Km 11 Santa Cruz, Colchagua. Tomar la carretera Libertador General Bernardo O'Higgins, Chile



























Un abrazo, Anne-Marie, Luis Rafael Jofré
Gracias, Luis Rafael, un abrazo, Annemarie