
• La ópera de Wagner se presentará en el principal escenario del país entre el sábado 20 y el martes 30 de junio.
• En 2007, el Círculo de Críticos de Chile otorgó el Premio Opera Internacional a esta producción.
“Tristán e Isolda”, la obra cumbre de la lírica germana y considerada por muchos como la ópera más completa y perfecta de todo el repertorio lírico, regresa al principal escenario del país entre el sábado 20 y el martes 30 de junio, en el segundo título de la temporada lírica. En 2007, esta producción obtuvo el Premio del Círculo de Críticos. La producción cuenta con la régie de Marcelo Lombardero, escenografía e iluminación de Ramón López y vestuario de Luciana Gutman. La Dirección de Arte y Multimedia está a cargo de Diego Siliano. La Orquesta Filarmónica será dirigida por Rani Calderón y en los roles protagónicos estarán Jon Fredric West y Kirsi Tiihonen.
La puesta en escena de la maravillosa ópera de Wagner (1813 – 1883) es cinematográfica, con muchas proyecciones de imágenes captadas en la costa central de Chile, a cargo de Diego Siliano.

Este es el segundo premio que obtiene una producción de Marcelo Lombardero. En 2006 fue galardonada su puesta de “La vuelta de Tuerca”, de Britten, cuyos diseños de vestuario también tuvieron la firma de Luciana Gutman.
Ramón López, quien diseñó Escenografía e Iluminación, señala que ésta es una versión bastante abstracta y actual, una propuesta entretenida. “Hay mucha acción visual, con entorno del mar y las rocas. Es como un cuento para niños, hecho para grandes”, comenta. Ese paisaje fue filmado en la costa central de Chile, en Isla Negra, en Valparaíso, con rocas, olas, rompientes y acantilados.
La escenografía está compuesta por grandes plataformas que suben y bajan, se abren y cierran. Es un espacio abstracto, donde se ve a los personajes flotando en un aura de ensoñación. No hay puertas, techos, lámparas, ni volúmenes. Sólo cielo mar, olas, rocas, plataformas que se van moviendo.
El “Acorde de Tristán”
Si bien el argumento de la ópera de Wagner es simple, la música es de una maravilla tal, que a nadie deja indiferente. Ya desde el preludio se percibe la pasión amorosa entre los protagonistas. Mucho se ha escrito sobre esta parte de la obra, incluso sobre su primer acorde, llamado “El Acorde de Tristán”, por su fuerza simbólica, su tensión interior y su contenido poético. Sin duda, la música de esta ópera es una de las más emotivas que se han escrito en la historia.
En tres actos, la ópera está basada en el drama de Gottfried von Strassburg, a su vez basado en la leyenda celta de Tristán. Ambientada en la Edad Media, fue compuesta entre 1857 y 1859 y estrenada en Munich, el 10 de junio de 1865, bajo la batuta de Hans von Bülow.
Drama interno
Wagner creó “Tristán e Isolda” como un drama interno, donde lo relevante no son los sucesos reales, sino los procesos sicológicos de los protagonistas. El libreto se desenvuelve en un estado intermedio entre lo temporal, que sigue el curso de los sucesos reales y uno donde los personajes se desenvuelven más allá de cualquier concepción de tiempo o espacio. Es en la definición de este estado donde la música toma su papel relevante, en cuanto creadora de un ambiente muy particular y alejado de la realidad.

En lo estructural, Wagner plantea su obra desde su concepción filosófica de la ópera, eliminando los números para privilegiar una progresión dramática ininterrumpida. La música y la orquesta son protagonistas de esta progresión, soportando un crescendo interminable hacia la apoteosis dramática, dada por la muerte de los amantes.
La versión de “Tristán e Isolda” que se repone en nuestro principal escenario, marcó historia por su innovación y fue catalogada como uno de los puntos altos de la temporada lírica 2007, cuando el Teatro Municipal de Santiago celebró sus 150 años.



























Annemarie:
Opino lo mismo que Alix.
Lástima que no podré verla, pero la recomendaré a quienes creo son sensibles a estas maravillosas obras.
Ojalá puedas asistir.
Gracias.
Cecilia.