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Recorrer Ushuaia en un Bus Double Decker

NOTA: Este artículo ha sido enviado por el periodista argentino, socio de VISION, Alejandro Martínez Notte, de TeleaireTelevisión.

En un nuevo viaje alrededor del mundo, Teleaire Televisión llegó a Ushuaia, en Tierra del Fuego, la provincia más austral de la República Argentina. Allí, subidos a un bus double decker, conocimos los lugares que marcaron la historia de la ciudad y las vistas panorámicas más fascinantes en el “fin del mundo”.

 

Llegamos a la Isla de Tierra del Fuego por vía aérea y ya desde el avión pudimos ver las primeras imágenes de Ushuaia, la “bahía que penetra hacia el poniente”, tal el significado en lengua yámana de su nombre. La ciudad toda es una fusión perfecta de montañas, como el Cerro Castor, el Cinco Hermanos y el Monte Olivia, glaciares, como el Martial, y mar, con el marco imponente del Canal de Beagle en su extensión, y más allá el místico Faro del Fin del Mundo. Además, de naturaleza y bosques, y de una fauna que, si bien no es autóctona, es ya una característica de la capital fueguina: con castores y conejos como los protagonistas absolutos, mezclados con los originarios y vistosos cauquenes . Y entre los platos típicos, la centolla figura entre los preferidos del turista, aunque no se queda atrás el cordero patagónico.

 

 Lo cierto es que al llegar al aeropuerto, un vehículo del Instituto Fueguino de Turismo nos estaba esperando para trasladarnos a la Hostería “Rosa de los Vientos”, en donde Pablo Tibaudin nos recibió y nos hospedó durante nuestra estadía en Ushuaia, en una bonita y confortable habitación con vista a la calle Roca. Esa misma noche subimos al último piso del edificio para conocer el fabuloso mirador, desde donde tuvimos el primer contacto con la ciudad. Y después, llegó el momento de la cena. El lugar elegido fue “Gustino”, en la esquina de Maipú y Laserre, en diagonal al puerto ushuaiense. Allí probamos riquísimos platos del sur argentino, en un ambiente tranquilo, con luza tenue y una música en vivo muy agradable, que contribuyó a que la velada sea excelente.

Y al día siguiente, comenzamos a conocer la ciudad. Porque a Ushuaia se la puede conocer de distintos modos, pero hay uno que resulta una experiencia sumamente placentera, no sólo porque permite recorrer los principales sitios históricos y las mejores vistas panorámicas para sacar fotografías, mientras se escuchan en altavoz los relatos de un guía durante todo el paseo (que no lleva más de una hora y media), sino porque además permite abstraerse en el tiempo y viajar a otra época, a otra historia…

 Es que subidos al “double decker”, un bus de dos pisos de color gris, verde y celeste, que porta gigantografías de la historia y la cultura fueguina en su estructura exterior, de origen y estilo londinense, conservado en perfecto estado, tal como era en sus épocas de apogeo, Ushuaia luce señorial, magnífica, sumamente interesante, además de bella por donde se la mire, con sus cielos de colores impensados en cada atardecer y en cada nuevo día, con sus embarcaciones en el puerto y todas las montañas en el horizonte, con su calle principal, la San Martín, y sus gente por doquier, mezclada con los turistas, que son cada vez más, y que atraídos por los comentarios de quienes ya han visitado antes la capital fueguina y toda la información, y las fotos del lugar, movilizan a la ciudad más austral del mundo.

El recorrido del bus alrededor de la ciudad, conducido por Luis Vuoto y guiado por Mónica Legnini de Ushuaia Double Decker Tour, comienza en la calle principal, sigue por sus construcciones tradicionales, pasa por la que fue la primera capilla de la ciudad, por ejemplo, incluye también el área restringida de La Base Naval, donde están los primeros edificios públicos: los talleres de la cárcel, su administración, la antigua usina, la panadería, el edificio mismo del presidio y la réplica del Faro del Fin del Mundo, y después, continúa en el Paseo del Centenario, desde donde se pueden ver las cadenas montañosas que rodean la ciudad y las islas al otro lado del Canal de Beagle. Recorre La Pasarela, llega del otro lado de la Bahía, hasta el barrio de la Misión en donde se detiene para permitir el descenso de los pasajeros y sacar fotografías del lugar en los terrenos del viejo aeropuerto.

 

Y así, la historia de Ushuaia y del sur patagónico se hace presente en cada calle, en cada esquina recorrida a bordo del Double decker, en cada nuevo relato rememorado magistralmente por los guías del bus, que reviven con cada nuevo viaje el pasado de un pueblo que quiere perpetuarse en el presente para seguir creciendo, en el fin del mundo.

 

Enviado por Annemarie Balde Loosli el 07/11/2009 a las 18:59
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