
Por Mario González Olivera (*) – Fotografías del archivo del autor. maegol2007@gmail.com
Corporizándose entre la fronda de un bosque nuboso, Kuelap el enigmático bastión de los sachapuyas, recibe al visitante en una elevada planicie rocosa barrida por los vientos y le cierra el paso con su imponente muralla, a trechos cubierta por una tupida floresta, que como gran poncho verdoso le cae en flecos desde su cornisa superior.

Señalando el grabado de una serpiente que identificaría a “catequil”.
Enigmática urbe que cae al río Tingo
La ubicación de esta enigmática urbe, dormida por siglos en la meseta de aquel farallón que cae hacia el río Tingo, nos sorprende pues nada hace prever su existencia en tan insólito lugar, hasta encontrarnos prácticamente bajo su gran muralla frontal que sus anónimos constructores mimetizaron de tal manera, que vista desde el valle parece ser un normal amontonamiento de piedras coronando a la montaña.
Urbe pasa desapercibida para los españoles
Se ignora si los invasores incas llegaron a conocer Kuelap, pero de lo que no hay duda es que esta pétrea urbe pasó desapercibida para los conquistadores españoles fundadores de Chachapoyas, pese a estar ubicada a escasos 35 kilómetros de esta acogedora ciudad, capital del departamento de Amazonas, en el Perú.

Desconocimiento y abandono facilitaron su conservación
Tal desconocimiento y la tupida vegetación que la fue cubriendo paulatinamente en su abandono, facilitó su conservación hasta 1843 cuando accidentalmente llegó a sus puertas Crisóstomo Nieto, juez proveniente de Chachapoyas que visitaba el lugar por un litigio de tierras.

Los constructores de Kuelap fueron los sachapuyas (vocablo de donde proviene chachapoyas), grupo étnico que desde tiempo inmemorial había colonizado el valle del río Utcubamba, dejando también su huella en Carajía, Mangalpa, Celca, Nogalcucho, Vilaya, Congona y Yalape entre otros yacimientos arqueológicos de sumo interés.
Nación nativa del nororiente del Perú
Actualmente es tarea de historiadores y arqueólogos rastrear y explicar los orígenes de esta poco conocida nación nativa del nororiente peruano, y eso los ha llevado a una apasionada controversia, muy propia de este campo del saber; pues para algunos estudiosos los sachapuyas debió ser un pueblo de origen andino que tramontando las montañas de la cordillera central, se afincó en esta región más selvática que serrana para formar allí una especie de federación de ciudades que tuvo su apogeo entre los siglos IX y XIV d.C.

Mas este punto de vista no es aceptado por otros arqueólogos que sostienen la teoría autoctonista propugnada por el doctor Julio C. Tello, quien afirmaba que algunos pueblos andinos eran originarios del medio selvático que al evolucionar culturalmente abandonaron la región de los grandes ríos y se vinieron hacia los valles andinos de la cordillera central y occidental para llegar hasta la costa; tal como al parecer sucedió con el pueblo de los sacerdotes guerreros de Chavín de Huantar, que del Callejón de Conchucos bajaron hasta la costa para dejar sus huellas en el área del cerro Sechín, cerca al mar en el actual departamento de Ancash.
Desaparición de cultura con invasión de incas
Pero donde si hay uniformidad de criterios en ambos bandos, es en lo relativo a la forma en que declinó esta cultura hasta casi desaparecer, como consecuencia de la invasión de los ejércitos de los incas del Cusco, conducidos primero por Tupac Yupanqui y después por Huayna Capac, que finalmente los sometió a la condición de pueblo vasallo; situación en que se encontraban al arribo de los conquistadores españoles a la vecina región de Cajamarca.

Kuelap y la presencia de catequil
Desde los albores de la humanidad el hombre se ha visto enfrentado a muchos fenómenos naturales de difícil interpretación, pero ninguno de ellos supera al rayo con su alucinante presencia en las noches tormentosas, y por ello los incas con devoto temor lo llamaron “illapa” y debieron rendirle culto cuando el cielo con atronador sonido parecía estallar en mil pedazos, mientras el rayo como un infernal látigo de fuego desterraba las sombras de la noche y caía algunas veces con fatídicas consecuencias para el hombre y su ganado.

Kuelap: una gran boa
El poder tan devastador del rayo también debió causar gran pavor entre los sachapuyas, que lo consideraban una deidad a la que llamaron catequil, venerándolo en la imagen de la serpiente; a la que suponían su encarnación en la tierra y tal vez por ello Kuelap parece ser una gran boa de piedra, pues su muralla frontal de unos 600 metros de largo se extiende en forma ondulante semejando un ofidio colosal que se asolea entre la hierba.

Ciudad Chachapoyas
Otras representaciones de este misterioso culto se aprecian en la ciudad misma, como en el muro de su pórtico principal donde el grabado de una serpiente recibe a los visitantes; y también en el tintero, una torre chata desprovista de puertas y ventanas, que como único acceso a su interior tiene un orificio de unos dos metros de diámetro, que cae a un profundo foso, donde se supone conservaban serpientes con fines rituales, de sacrificio o de castigo.

Interior del Kuelap contiene 450 edificios
En el interior de Kuelap encontramos alrededor de 450 edificios circulares de medianas dimensiones, posiblemente habitacionales, distribuidos en dos terrazas escalonadas, y destacando entre ellos hay una solida edificación encerrada por altos muros, donde posiblemente residía el gobernante.
Actualmente se vienen realizando trabajos de limpieza y apuntalamiento de algunas de las estructuras de la urbe, pero gran parte de ella todavía está cubierta por una tupida vegetación donde prolifera un monte bajo y espinoso que los lugareños llaman “sonchi” y elevados “ishpingos” de frondosas copas.

Orquídeas, colibríes y agua de lluvia
También se aprecia entre la maleza una variada gama de orquídeas, así como violáceas bromelias llamadas “wicudos” que almacenan agua de lluvia entre sus hojas lanceoladas, para solaz de iridiscentes colibríes y otras pequeñas aves, que en gran número acuden allí a saciar su sed.
Por su magnificencia, su facilidad de acceso y la belleza natural de su entorno, Kuelap bien merece ser considerado un patrimonio histórico y turístico de primera magnitud del nororiente del Perú.

Cómo llegar:
Primero se llega a la ciudad de Chachapoyas, capital del Departamento de Amazonas, a 2.335 m.s.n.m. Desde Chachapoyas se pueden tomar minibuses o camionetas.
El vehículo tiene que ir destino a Tingo, a dos horas de distancia de Chachapoyas y de ahí se viaja otras dos horas. Luego de cuatro, se llega a final del camino transitable y desde este punto se asciende al Kuelap por una escalinata de piedra rodeada de orquídeas. Este trayecto toma cerca de 20 minutos.
Se recomienda llevar ropa liviana, zapatillas adecuadas, y repelente de mosquitos.
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(*) Mario González Olivera, periodista de turismo, Director de Cultura y Asuntos
Lambayecanos, del Club Departamental Lambayeque de Lima


























ACABO DE LEER ESE ESTUPENDO REPORTAJE DE MARIO GONZÁLEZ DE OLIVERA, GRAN MAESTRO DEL PERIODISMO TURÍSTICO , Y NO PUEDO MENOS DE FELICITARLE POR SU MERITO AL ELEGIR UN TEMA TAN ATRACTIVO Y MUY NOTICIOSO -. YA QUE DESCRIBE UN PARAISO DESCONOCIDO PARA MUCHOS, ENTRE LOS QUE ME ENCUENTRO- AL TIEMPO QUE HACE GALA DE UN DOMINIO LITERARIO.
FELICITO A MI COLEGA PERUANO Y A LA REVISTA QUE HA PUBLICADO SU MERITORIO TRABAJO.
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA BRERA
VICEPRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN MUNDIAL DE PERIODISTS Y ESCRITORES DE TURISMO (FIJET)